viernes, 15 de noviembre de 2019

Mujeres: Olympe de Gouges, feminismo antes del feminismo.



Olympe de Gouges
A veces pensamos que el feminismo y los derechos de la mujer son cosas que empezaron a reivindicarse a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la actividad de las sufragistas del Sindicato Político y Social del Mujeres -WSPU- fundado por la activista Emmeline Pankhurst en 1903, puso patas arriba el orden establecido en Gran Bretaña, exigiendo el derecho al voto y a ser votadas para las mujeres, la igualdad de educación y oportunidades y la ruptura con la doble moral sexual. Esto fue propiciado por el gran porcentaje de mujeres solteras incorporadas al mercado laboral, con trabajos remunerados, sobre todo después de la Primera Guerra Mundial, y que vieron su capacidad para ser autosuficientes, sin depender de los hombres y sin necesidad de casarse para llevar una vida satisfactoria y plena. Aunque el movimiento sufragista no se tomaba muy en serio y se trataba a este colectivo de forma despectiva muchas veces (muy ilustrativo es el papel de la mamá en la película de Walt Disney Mary Poppins), lo cierto es que tenían mucho peso en una sociedad que necesitaba de su mano de obra, y por tanto su voz no cayó en oídos sordos. Así, su contribución fue fundamental en la demanda de igualdad entre hombres y mujeres en el resto de Europa.
Pero la lucha de las mujeres por su dignidad, su libertad y por conseguir la igualdad legal y social con los hombres, dentro del contexto histórico de cada época, viene desde siempre. Ya en la antigua Grecia había mujeres que demandaban y exigían estos derechos, como Hiparquia de Tebas, s. IV a. C, filósofa en un mundo de hombres, a los que se enfrentó con su obra y su estilo de vida. Aunque no estaba acuñado el término feminista, la historia ha ido dejando muchas heroínas por el camino. Heroínas que han muerto en el anonimato, que no se han valorado justamente habiendo tenido y demostrado grandes talentos, que se las ha ninguneado, que no se les ha concedido la importancia histórica que realmente se merecen e, incluso, que han pagado sus ideas con su vida.
Sin embargo, el movimiento sufragista como tal, se remonta al año 1848 en Estados Unidos. En este país, surgieron asociaciones de mujeres liberales y abolicionistas que luchaban por estos colectivos y eran perseguidas y discriminadas por ello. En general, las activistas por los derechos de las mujeres, también reclamaban el fin de la esclavitud y la no discriminación por razón de sexo o raza. Las líderes de uno de estos movimientos, Elizabeth Cady Stantoncon y Lucretia Mott, organizaron en Seneca Falls una convención en la que consiguieron que se aprobase, en una reunión mixta de hombres y mujeres (mayoría mujeres, eso sí), la Declaración de Sentimientos, un texto que consta de doce resoluciones a favor del sufragio universal y sobre los derechos y la igualdad de la mujer. A partir de ahí, se empezó a rodar.
El primer país en aprobar el sufragio femenino sin restricciones fue Nueva Zelanda en 1893. Gran Bretaña no lo consiguió hasta 1918, Estados Unidos en 1920 y España en 1931, con el parón posterior de la época franquista.
* * * * *
La Libertad guiando al pueblo.
Eugène Delacroix
Olympe de Gouges.

El 7 de mayo de 1748, cien años antes de la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls, nació en Montauban (Francia) Marie Gouze, en el seno de una buena familia. Con 17 años se casó (la casaron) con un señor mayor y, con 21, ya era viuda, con un hijo y con una desahogada situación económica. Pensando en una buena educación para el niño, se fue a vivir a París. Su experiencia en el matrimonio no debió ser muy buena, porque no se volvió a casar y calificó al matrimonio como la “tumba de la confianza y del amor”. Aunque su educación era escasa, en París se introdujo en la élite intelectual y social, yendo a tertulias y reuniones literarias con lo más granado de la burguesía parisina, haciendo grandes e importantes amistades. Se esforzó en cultivarse y empezó a darse a conocer y a escribir de la mano del poeta Jean-Jacques Lefranc de Pompignan (que ella sospechaba que era su padre biológico) y, a modo de pseudónimo, cambió su nombre a Olympe Gouges. Feminista y abolicionista, sus escritos (teatro, panfletos y artículos políticos, fundamentalmente) y sus manifestaciones iban dirigidos en este sentido. Los grandes amores de su vida fueron su hijo, el teatro y la política. Fundó una compañía de teatro que representaba sus obras por los alrededores de París, antes de que se representaran en los teatros franceses. La representación de su obra La esclavitud de los negros, inscrita y representada en el teatro La Comédie-Française en 1785, pero publicada en 1792, se enfrentó con el rechazo de la compañía y con las críticas de las clases pudientes, muchas de las cuales negociaban y se enriquecían con la esclavitud, y que expresaron su malestar al rey Luis XVI. Esto llevó a que la encerraran una temporada en la Bastilla, de la cual pudo salir gracias a la intervención de sus influyentes amigos.
Favorecido por el espíritu de la Revolución, su activismo feminista y abolicionista no sufrió merma y siguió escribiendo sobre la esclavitud y las condiciones de trabajo de los esclavos negros (Reflexiones sobre los hombres negros, El mercado de los negros, etc.) sobre el derecho al divorcio, la equiparación de los hijos legítimos e ilegítimos, en contra del matrimonio forzado de las niñas y reivindicando la igualdad y los derechos de las personas sin importar sexo, raza o solvencia, siendo su obra más conocida en este sentido la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, de 1791, parafraseando la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, de 1789, texto fundamental de la Revolución Francesa. El prólogo de dicho documento empieza: “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta…”. A pesar de ser revolucionaria, Olympe reprocha al “olvido” de la Revolución a las mujeres, relegándolas a un segundo plano, lo que no sienta muy bien a su sector más duro.
En su prolífica obra, Olympe de Gouges escribió muchos panfletos para la Revolución. En la linea de Montesquieu sobre la separación de poderes, se posicionó a favor de los moderados -Girondinos-, se opuso a la condena a muerte del rey, criticó las posturas de Robespierre y Marat y fue una víctima del gobierno del Terror instaurado por el Comité de Salvación Pública, con Robespierre a la cabeza. Detenida  en agosto de 1793 en la criba contra los Girondinos, fue acusada de ser la autora de un cartel para ellos. Después de pasar un tiempo en la enfermería de la cárcel por una infección producida por una herida, donde escribió sus dos últimas cartas en su defensa, fue juzgada el 2 de noviembre de 1793, en un juicio sin abogado, y condenada a muerte. Fue guillotinada al día siguiente, 3 de noviembre, pocos días después que sus amigos. Su único hijo renegó de ella por miedo a correr su suerte.
Su vida y su obra fueron ninguneadas, vilipendiadas y relegadas al olvido hasta finales del siglo XX, en que Olivier Blanc, estudiando documentos de la época, sacó a la luz su biografía en 1981. Hoy día su nombre y su legado son reconocidos en el mundo entero, si bien hay quien apunta que se ha exagerado y/o maquillado un poco su leyenda. 

A continuación su Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana para que valoréis si son o no avanzados para el siglo XVIII.


Artículos de la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. 

I - La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
II - El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.
III - El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.
IV - La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.
V - Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.
VI - La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
VII - Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.
VIII - La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.
IX - Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.
X - Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.
XI - La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.
XII - La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.
XIII - Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.
XIV - Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.
XV - La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.
XVI - Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.
XVII - Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.

(Artículos tomados de Wikipedia)

Así que, como vemos, las feministas del siglo XXI, mirando a la Historia, tienen el listón muy alto.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Degustación de Japón

Hace una semana llegamos de nuestro fabuloso viaje a Japón. Japón es un gran país del que tenemos muchas cosas que aprender, empezando por la educación, el respeto y la limpieza que se respira por todos sitios. Hay muy buenas webs y blogs de viajes en internet donde está muy bien explicado y detallado todo lo que uno puede encontrarse por allí. Nosotros hemos seguido bastante la página japonismo, que está muy bien y es muy completa.
En esos días, estuve escribiendo en Facebook para la familia y los amigos que nos quisieron seguir, unas líneas de cómo había sido nuestro día, lo que habíamos hecho, lo que habíamos visto y mis impresiones sobre algunas cosas que nos habían llamado la atención, cuando, agotados, nos íbamos a la cama. Por eso, la parte literaria queda, a veces, vencida por el cansancio y el sueño. 

En Japón hay muchas cosas que ver, y 19 días son claramente insuficientes. Tenemos que decir muchas veces: "no, eso no lo vimos...". Pero tiene de bueno que dejamos la puerta abierta para volver de nuevo.

He querido rescatar estas notas de Facebook, donde terminan perdiéndose en las profundidades de las entradas y las noticias, para compartirlas con quien pueda estar interesado y poder recordar estos días cuando el tiempo empiece a difuminarlos en la memoria. 

Os dejo con los apuntes de mi particular diario pinchando el enlace en el pie de cada foto.

















Todo esto ha sido posible gracias a Manolo, mi chico, que ha organizado el viaje a la perfección sacando el tiempo de debajo de las piedras para buscar y reservar desplazamientos y hoteles, preparar los itinerarios y estudiarse la información de los sitios a visitar.  Y gracias a Adolfo, Paco y Luisa, excelentes compañeros de batalla, que han hecho posible que todos los momentos del viaje hayan sido buenos momentos.

Un beso enorme para todos ellos.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Para quién escribo?



Antes de sentarse uno en el ordenador para empezar contar una historia, ya tenemos una idea de ella en la cabeza. Tenemos un esbozo, como un esqueleto, de lo que serán nuestros personajes, el entramado, las situaciones y la acción. Tenemos una idea de cómo queremos que empiece y cómo queremos que termine. Y a partir de aquí, ante nuestro teclado y nuestra página en blanco, tenemos un horizonte de trabajo, documentación y creación que a veces da un poco de vértigo. 
Pero cuando contamos una historia, también se la contamos a alguien. Cuando empecé a escribir "Eppur..." pensé en los adolescentes. Además, quien la ha leído opina que está impregnada toda ella de un toque didáctico.
Pensé en los niños y los adolescentes porque están en una edad de formación en cultura y valores, porque tienen ilusión, porque es importante hablarles de libertad, generosidad  y respeto, porque se supone que tienen ganas y muchas cosas que aprender, porque quieren arreglar el mundo y porque, en un futuro no muy lejano, el mundo será suyo… Es más, sin proponérmelo, me sale hablar para ellos. ¿Para ellos?
Estoy convencida de que la mayoría de la gente no somos malos, que intentamos llevar nuestra vida lo mejor posible e, incluso, hacer las cosas bien para los demás. Sin embargo, los adultos estamos dejando un mundo donde más de la mitad de la población vive en una situación miserable o intentando subsistir en mitad de terribles guerras y la otra mitad nos justificamos y acallamos nuestra conciencia mirando, sin darnos cuenta, para otro lado; un mundo donde la destrucción de nuestro hábitat va en una escalada que puede ser imparable para el beneficio económico de unos pocos; donde la empatía con el sufrimiento ajeno es, muchas veces, una quimera; donde hay demasiadas personas sin escrúpulos que se sirven del “todo vale” para tener poder o hacerse ricas…
Los “adultos”, los que teníamos que dar ejemplo de buen hacer, los que se supone que estamos educados, los que en teoría sabemos más, los que manejamos los hilos del mundo, estamos destruyéndonos y destruyendo e planeta. Y los jóvenes aprenden de nosotros todas esas cosas. ¿No somos los adultos los que, visto lo visto, pecamos de una ignorancia supina?
Como ya he dicho, la mayoría de las gente de a pie, no somos malos, pero podemos hacer bastante poco contra la maquinaria de intereses con que los ricos y los poderosos machacan al mundo como una apisonadora, pero sí podemos hacer mucho por mejorar nuestro pequeño entorno, por hacer que cada día alguien se sienta un poco mejor y nuestra pequeña parcela esté un poco más limpia. 
Hay, por supuesto, excepciones de gente admirable -superhéroes- que luchan, la mayoría de las veces desde el anonimato, con su trabajo, su generosidad y su entrega por todas las personas en situaciones más críticas y causas más sangrantes. Desde aquí, mi admiración, mi respeto y mi homenaje.
Entonces, ¿para quién escribo? Pues escribo para los niños y adolescentes, pero de cualquier edad. Para aquellos que, en algún lugar de su alma sientan esa curiosidad juvenil  por el mundo en el que viven y tengan la esperanza de que se puede arreglar lo que está mal; que mantengan ilusión por descubrir cosas; por aprender; que valoren la amistad, la familia (en cualquiera de sus formas), el respeto y la libertad. Para los que saben del incalculable valor de la educación y la formación en valores humanos como las armas más poderosas para luchar contra todas las tropelías que se comenten.
Creo que la mayoría de nosotros puede verse reflejado en algún momento con Rubén, nuestro protagonista adolescente de "Eppur...", en sus ideas, sus sentimientos o sus vivencias, lo que hace que nos metamos fácilmente en su piel para vivir su aventura. Y creo que “Eppur…”, además de hacernos pasar unos momentos emocionantes en la propia lectura, puede, de alguna manera, reconciliarnos con lo mejor de nosotros mismos.
* * * * * 
Ahora estoy escribiendo e ilustrando una colección de cuentos: Cuentos para leer con los papás, de la que os iré informando. Son cuentos para niños, de fácil lectura y trama interesante, pero que sería bueno que, en algún momento, los leyéramos junto a nuestros hijos (o nuestros alumnos) para hablarles del tema que se aborda y resolver dudas, aclarar conceptos o afianzar los principios éticos. Tratan, entre otras, cuestiones como la discriminación, el acoso, la familia, el egoísmo, la autoestima, la ecología, la responsabilidad, etc… A ver si soy capaz de sacar el primero antes de Navidad.

martes, 17 de septiembre de 2019

Desiderata

Max Ehrmann
Si nos preguntan que qué esperamos de la vida, qué queremos, a qué aspiramos o qué nos gustaría ser, a todos se nos pasa por la cabeza, aunque no lo digamos: “ser feliz”. Después decimos lo que se nos ocurre, incluso enfocamos la felicidad en cosas materiales, momentáneas o que nos engorden la vanidad. Sin embargo yo creo que, salvo esas terribles desgracias, como la pérdida de un hijo, una persona muy querida o situaciones extremas de supervivencia, en que esta cuestión queda completamente bloqueada, la felicidad está en otro sitio. Creo que la felicidad está en nosotros mismos, en cómo nos queramos y nos respetemos, en cómo nos relacionamos con el mundo, en cómo cultivamos los valores del espíritu, en nuestra actitud ante la vida.
Creo, también, que las personas que dejan campar en su alma los malos sentimientos (odio, rencor, envidia, soberbia, venganza…), tienen que ser mucho menos felices que los que se esfuerzan por desterrarlos. Los malos sentimientos nos envenenan y nos destruyen por dentro. A veces las cosas no salen solas, somos humanos. Hay que trabajar con disciplina en la educación del corazón.
Hay un precioso poema en prosa que lo expresa muy bien: el Desiderata.
La palabra desiderata viene del latín y quiere decir cosas deseadas. Este poema tiene una curiosa leyenda urbana. Su autor fue Max Ehrmann, un escritor, poeta y abogado norteamericano. Él nunca llegó a ver el éxito de sus palabras.
Se estima que el poema se escribió hacia 1927, sin embargo, fue publicado de forma póstuma por su esposa Bertha Pratt Rey en 1948. Max y Bertha se casaron en junio de 1945, y él murió solo tres meses más tarde.
Hacia 1959, el párroco de la iglesia Saint Paul, en Baltimore (EE.UU), seleccionó el Desiderata para incluirlo en un poemario para sus feligreses, pero al hombre se le “olvidó” poner el autor de los versos, y en su lugar puso el nombre de la iglesia y el año de su fundación, 1692. Así, este poema se hizo muy famoso en la comunidad hippie de los años 60 y se convirtió en una especie de manifiesto pacifista, circulando con la leyenda de que se trataba de un manuscrito del año 1692 encontrado en la vieja iglesia de Saint Paul, que dicho sea de paso, resultaba mucho más glamouroso que decir que era obra de un escritor americano del mismo siglo XX.
Os dejo con el el poema. ¡Disfrutadlo!

🌺 DESIDERATA 🌺


«Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte, 
mantén buenas relaciones con todas las personas.

Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.

Evita a las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano o amargado
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera,
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.

Sé cauto en tus negocios,
pues el mundo está lleno de engaños.
Mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe,
hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo,
en especial no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu 
para que te proteja de las adversidades repentinas,
mas no te agotes con pensamientos oscuros.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Más allá de una sana disciplina,
sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas,
tienes derecho a existir.
Y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de Él,
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones,
conserva la paz con tu alma 
en la bulliciosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.
Sé alegre.

Esfuérzate por ser feliz».

🌹🌹🌹

jueves, 12 de septiembre de 2019

Cómo nació "EPPUR SI MUOVE"

Desde muy pequeña me ha gustado escribir. Me atreví con mi primer cuento ilustrado “Bartolo” a los ocho años, aunque realmente el texto no es mío, sino de un disco muy antiguo, que no sé si sería de vinilo o de pizarra, porque para mí que pesaba mucho, que había en la casa de campo familiar de mi bisabuelo, casa que ha ido pasando de padres a hijos y  que sigue siendo un entrañable lugar de encuentro familiar, ahora al cuidado de mi hermano. Mi padre me lo ponía una y otra vez en un gramófono, también muy antiguo, hasta que me lo aprendí de memoria, y lo transcribí en un cuaderno con sus correspondientes dibujos, que esos, ya sí, eran de mi cosecha. Mi segundo cuento, también con ocho años, fue enteramente mío. 
Ambos cuentos están en mi blog, por si alguien tiene curiosidad.
Durante la infancia escribí bastantes cosas. Después, los estudios, la vida familiar y profesional hicieron que aparcara el asunto. 
Estando una noche con unos amigos tomando un cubata en la terraza de un pub, nos dio por hablar de los pinitos que cada uno habíamos hecho con la pluma. Al final, resultó que todos, en la adolescencia, habíamos escrito nuestros poemas y nuestras cosillas.  Por lo que fuera, terminamos hablando de cómo surgió Frankenstein. 
* * * * *
En junio de 1816, estaban reunidos en una casa que Lord Byron había alquilado a orillas del lago Lemáns, cerca de Ginebra, Lord Byron, Percey Bysshe Shelley, Mary Shelley, su medio hermana Claire Clairmont y el médico de Byron, John William Polidori. El año anterior, 1815, tuvo lugar la mayor erupción registrada de un volcán: la del Tamboro, en la isla indonesia de Sumbawa. Además de dejar más de 12.000 muertos en la misma explosión y dejar todo arrasado, en las siguientes fechas murieron más de 70.000 personas. El volcán provocó unas alteraciones impresionantes en la climatología del hemisferio norte, hubo tsunamis, los cielos se cubrieron de ceniza, grandes tormentas lo destrozaban todo, la temperatura de esa parte de la Tierra se enfrió considerablemente, las plantas, cosechas y animales murieron y hubo una gran hambruna. Parece ser que este acontecimiento fue una fuente de inspiración para muchos cuadros del pintor William Turner y la literatura romántica de la época.
El verano de 1816 fue frío, oscuro y tormentoso; se decía que 1816 fue el “año sin verano”. Esos primeros días de junio pilló al grupo de amigos en casa de Byron, encerrados, sin poder salir, por la situación tan extrema de la meteorología. Después de pasar una velada leyendo cuentos de terror, Byron retó a sus invitados a escribir uno. La ganadora fue Mary Shelley con su Frankenstein, el pobre monstruo que todos conocemos. El doctor Polidori escribió El vampiro, aunque fue eclipsada primero por el rotundo éxito de Frankenstein y posteriormente por el famosísimo Drácula de Bram Stoker que, o hemos leído o hemos visto en alguna de sus versiones cinematográficas, o las dos cosas. El distanciamiento de Byron y el menosprecio de su obra le llevaron al suicidio a los 26 años. Sin embargo, el tiempo ha reconocido que su obra es buena y, además, su “vampiro” es el primer vampiro de la literatura universal.
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Nosotros éramos cuatro los que nos retamos a escribir una novela. De lo que fuera. Los dos hombres del grupo se rajaron en seguida y mi amiga y yo nos lo tomamos un poco más en serio. De esta forma nacieron los primeros renglones de “EPPUR SI MUOVE”: UN RESCATE EN EL TIEMPO. Poco tiempo después me enteré de que me había quedado sola en la empresa, me desinflé un poco y aparqué los folios durante una temporada. Un día me dio por releerlos y me gustaron. Además, tuve la sensación de que había abandonado a mi protagonista en el limbo y que no lo podía dejar ahí, abandonado. Era un buen comienzo de donde podía salir una buena novela. 
Una buena novela, ¿dirigida a quién? Podría pensarse, por la edad del protagonista, que a niños y adolescentes a los que les guste leer, pero nos quedamos muy cortos. Va dirigida a todas las personas, de cualquier edad, que mantengan ilusión por descubrir cosas; por aprender; que sientan curiosidad por el mundo en el que viven; que valoren la amistad, la familia, el respeto y la libertad; que quieran compartir una gran aventura con Rubén, nuestro protagonista de 13 años.
He disfrutado y aprendido mucho escribiéndola. He leído un montón para documentarme, aunque después solo aparezca un dato o no aparezca nada. Todas y cada una de los cientos de horas que he echado en el teclado, ha valido la pena. 
Espero que si os animáis a leerla, os enganche, os guste y paséis buenos momentos. Y después, cuando salgáis por la noche a ver estrellas, veáis en ellas mucho, muchísimo más, que puntitos en la oscuridad.

jueves, 29 de agosto de 2019

La gran erupción del Vesubio

Bahía de Nápoles
Zona afectada por la erupción del Vesubio
Ahora el Vesubio es una montaña no demasiado alta, apenas llega a los 1.300 metros. No sabemos cuánto podía medir antes de la gran erupción que se llevó por delante toda su cima. 
Aunque tradicionalmente se ha dicho que la gran erupción volcánica del Vesubio, una de las más devastadoras que ha conocido el ser humano, se produjo los días 24 y 25 de agosto del año 79, parece que, según las últimas pruebas y estudios arqueológicos, pudo ser el 24 de octubre del mismo año. En cualquier caso, dicha erupción arrasó las ciudades de Pompeya, Herculano, Estabia y Oplontis, entre otras, que fueron engullidas por las nubes  piroclásticas (enormes masas de aire, gases y residuos sólidos ardiendo a grandes temperaturas) y enterradas para siempre.
Vista de la Bahía de Nápoles desde el Vesubio

La región de la Campania era una zona rica y fértil para el cultivo, próspera en ganadería  ovina y buena productora de vino. Pompeya, por aquel entonces, era una ciudad de unos 25.000 habitantes y buenos recursos económicos, por lo que había bonitos templos para los dioses, hermosos edificios civiles y lujosas mansiones; y Herculano, bastante más pequeña, podía contar con unas 5.000 almas. 
Si sabemos con detalle lo que ocurrió esos días es porque grandes escritores de la época dejaron constancia de ello. De esos días y de años antes…
Pompeya
El gran filósofo romano nacido en Córdoba Luccio Anneo Séneca, dejó testimonio en sus escritos del gran terremoto que destruyó el golfo de Nápoles el 5 de febrero del año 62, 17 años antes, donde Pompeya quedó gravemente dañada, así como de la masiva muerte de ovejas en la zona, asfixiadas por los vapores letales que emanaban de la montaña. Dos años después, en el año 64, los historiadores Suetonio y Tácito escribieron sobre otro gran temblor que, si bien no fue tan catastrófico como el anterior, sí alarmó a la población. Sin embargo, la población se terminó acostumbrando a sus pequeños temblores y a sus ovejas muertas.
Pompeya
El 20 de agosto del año 79, con los trabajos de reconstrucción de Pompeya aún sin finalizar, los temblores empezaron a ser más frecuentes, pero no hicieron caso, ya se habían acostumbrado…
Testigo de excepción de aquel horror fue el escritor y científico Plinio el Joven, que entonces tenía diecisiete años, y que observó y documentó la tragedia desde Miseno, al otro lado del Golfo de Nápoles (a unos 30 km). En Miseno  también estaba el gran escritor, naturalista y almirante Plinio el Viejo, que, queriendo ver más de cerca lo que pasaba desde su perspectiva de hombre de ciencia y con la intención de salvar vidas de la catástrofe, se embarcó con su flota hacia Estabia,  y allí murió víctima, seguramente, de los gases venenosos, según cuenta su sobrino Plinio el Joven, que había rehusado a acompañarle en tan descabellada empresa,  en una carta a Tácito muchos años después. 
Pompeya. Cuerpos petrificados
Primero, nubes de ceniza y humo. Después, una violenta explosión, que se calcula que pudo alcanzar los 30 km. de altura, originó una lluvia de ceniza, lapilli y piedra pómez, que alcanzó las ciudades a unos 300º o 400º C de temperatura. La gente empezó a huir desesperadamente. Muchos de ellos fueron lapidados por las grandes piedras que caían como obuses; otros murieron asfixiados por los vapores del azufre que se metían en cada rincón de las casas; la mayoría, abrasados vivos. Pompeya quedó ahogada en una ardiente manta de cenizas de hasta diez metros de altura y la mayoría de las casas cayeron aplastadas por el peso. Una segunda gran explosión vomitó ríos de fuego y lava que llegaron hasta el mar. Desde la distancia parecía un descomunal incendio. 


Pompeya con el Vesubio al fondo
Las distintas oleadas de flujos piroclásticos avanzaban hacia ellos arrastrándose por el suelo a una velocidad vertiginosa. 
Llegaron hasta Miseno. También en Herculano, el aire ardiente e irrespirable se colaba por los rincones y las rendijas de los edificios, y una lluvia de barro, agua, lava y cenizas cubrió sus casas, sus calles y sus vidas. Herculano quedó cubierta por una capa de barro y residuos volcánicos de más de 20 metros de altura, que al secarse preservó su conservación. El mar retrocedió 400 metros. Lo mismo en Estabia, Oplontis y el resto de los pueblos, aldeas y fincas. Estaban atrapados en el infierno.
Herculano

Solo en Pompeya se han encontrado más de 2.000 personas calcinadas y unas 300 en Herculano. Se desconoce cuántas víctimas pudo haber. 
Dejo este enlace con un vídeo magnífico sobre la reconstrucción del último día de Pompeya.


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Durante más de 1700 años, estas ciudades estuvieron enterradas y olvidadas. 
En el año 1709, un granjero encontró mármoles y columnas excavando un pozo en sus terrenos. Esto llegó a oídos de Emmanuel Maurice, Duque de Elbeuf, que le compró la propiedad para utilizar los valiosos materiales para la construcción de su mansión en una localidad cercana y en 1719 se descubren formalmente restos de Herculano, sepultados bajo una ancha y dura capa de lava. 
Pompeya con el Vesubio al fondo

Este descubrimiento llegó a oídos del rey de Nápoles, Carlos VII (futuro Carlos III de España) que era un apasionado del arte, la arquitectura y las colecciones y le compró los terrenos al Duque de Elbeuf. Para las labores de excavación arqueológica, fue llamado el ingeniero militar aragonés Roque Joaquín de Alcubierre, que en 1738 descubrió las ruinas de Herculano y, diez años más tarde, en 1748, las de Pompeya. El resto de su vida lo pasó entre esas piedras. 
Desde entonces, y aunque Herculano estuvo abandonada un importante lapso de tiempo por la dificultad y la dureza del terreno, los trabajos de sacar a la luz estas ciudades han sido continuos. Estabia, aunque con grandes daños, con el tiempo fue habitada de nuevo y hasta 1964 no empezaron las excavaciones de la también enterrada, Oplontis.
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Desde las ciudades de Pompeya y Herculano se divisa el Vesubio, a lo lejos, con la apariencia de monte protector más que de una amenaza que acecha constantemente. Así lo debieron los romanos que moraban en sus valles cuando, en el año 79, su protector, como un dios todo poderoso, decidió destruirlos.
 Antes y después del año 79, ha habido erupciones de este volcán vivo. Y de momento, las seguirá habiendo. A día de hoy se calcula que su área de influencia sería de unos 3.000.000 de personas y, aunque es un consuelo que con la tecnología de que se dispone en estos tiempos estén perfectamente controlados los movimientos sísmicos, químicos y volcánicos de la zona, esperemos que si el dios Vulcano se vuelve a enfadar, no lo haga jamás con esa pavorosa virulencia de antaño.
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Borde del Cráter
Subida al Vesubio
Subir al cráter del Vesubio no solo es una magnífica excursión, sino, y sobre todo, asomarse a un día histórico, a un día donde estas dos ciudades de la Campania italiana y otras aledañas fueron totalmente arrasadas, eliminadas del mapa, mucho antes de que la bomba atómica tomara ejemplo y destruyera Hiroshima y Nagasaki como claro ejemplo de lo bárbaro que puede ser el ser humano y para vergüenza eterna de la Humanidad.  
Entre el pequeño grupo que emprendimos la ascensión, se encontraba mi madre, entonces con 82 años. Para ella, el corto tramo que hay desde donde nos dejó el coche lanzadera hasta la boca del volcán (aproximadamente un kilómetro con una buena pendiente) se le hizo muy penoso y tuvimos que ir bastante despacio, pero le valió la pena. La satisfacción, la alegría y la emoción de estar allí arriba le compensó con creces el sacrificio. A ella y a todos nosotros. 

Cráter del Vesubio